El Inventario de Autoestima de Coopersmith es una de las herramientas más representativas para la evaluación de la valoración subjetiva que el individuo hace de sí mismo. Fue creado por Stanley Coopersmith en mil novecientos sesenta y siete, tras una extensa investigación sobre los antecedentes y las consecuencias de la autoestima en niños y preadolescentes. Su desarrollo culminó con la publicación de su obra clásica titulada Los Antecedentes de la Autoestima, donde sistematizó la idea de que la percepción de la propia valía es un componente central de la personalidad y el ajuste emocional.
El marco teórico en el que se fundamenta este instrumento es de corte humanista y social, con una fuerte influencia de las ideas de William James y Carl Rogers. Coopersmith define la autoestima como una actitud de aprobación o desaprobación que indica la medida en que el individuo se cree capaz, importante, exitoso y digno. Para el autor, la autoestima no es un constructo unitario, sino que se manifiesta en diferentes dominios de la vida, siendo el resultado de la interacción entre las aspiraciones de la persona y sus logros reales en áreas que considera significativas.
La aplicación del inventario varía según la versión utilizada, siendo las más comunes la Forma Escolar para niños de ocho a quince años y la Forma para Adultos. La versión escolar consta de cincuenta y ocho reactivos, mientras que la versión para adultos suele ser una forma abreviada de veinticinco reactivos. El formato consiste en una serie de afirmaciones ante las cuales el evaluado debe responder de manera dicotómica si la frase es igual a mí o distinta a mí. Se puede aplicar de forma individual o grupal y no suele requerir más de quince a veinte minutos para su ejecución, lo que lo hace muy eficiente en contextos institucionales.
Los usos de este psicométrico son extensos en la práctica profesional. En el ámbito educativo, permite identificar a estudiantes con baja autoestima que podrían presentar dificultades en el rendimiento académico o problemas de integración social. En la psicología clínica, es una herramienta útil para establecer una línea base en procesos terapéuticos dirigidos a fortalecer el autoconcepto. También se emplea frecuentemente en investigación social y en programas de intervención comunitaria para medir el impacto de actividades diseñadas para mejorar el bienestar psicológico de grupos específicos.
En cuanto a los indicadores que se obtienen, el inventario proporciona una puntuación total de autoestima y desglosa los resultados en cuatro subescalas fundamentales. La primera es la Autoestima General, que mide la autoaceptación y la confianza básica. La segunda es la Autoestima Social, referida a las relaciones con pares y la sensación de pertenencia. La tercera es la Autoestima Hogar-Padres, que evalúa la percepción de apoyo y valoración dentro del núcleo familiar. La cuarta es la Autoestima Escolar-Académica, que refleja el sentimiento de competencia en las tareas de aprendizaje. Además, la versión larga incluye una escala de mentira que permite al psicólogo evaluar la consistencia de las respuestas y la tendencia a la deseabilidad social.