El Inventario de Intereses Vocacionales de Lee-Thorpe es una herramienta clásica que ha logrado mantenerse vigente en el repertorio de la psicometría gracias a su estructura lógica y su enfoque multidimensional. Fue creado por Edwin A. Lee y Louis P. Thorpe entre finales de la década de mil novecientos treinta y principios de los cuarenta. Su desarrollo surgió de la necesidad de proporcionar a los orientadores una base científica para guiar a los estudiantes en un mercado laboral que se volvía cada vez más complejo, buscando una medición que fuera más allá de la simple búsqueda de un título profesional.
El marco teórico en el que se basa este inventario es la teoría de rasgos y factores, la cual postula que la personalidad vocacional se compone de dimensiones estables que pueden ser medidas y comparadas con las exigencias de las ocupaciones. Lee y Thorpe consideraban que el interés no es un fenómeno simple, sino una amalgama de la preferencia por un contenido, la forma de procesar ese contenido y el nivel de complejidad que el individuo está dispuesto a asumir. Por ello, el instrumento no solo pregunta qué le gusta hacer a la persona, sino cómo y en qué nivel de responsabilidad prefiere hacerlo.
La aplicación del instrumento es relativamente sencilla y flexible. Se presenta como un cuestionario de elección forzada donde el evaluado debe seleccionar una actividad de entre pares de opciones, lo que minimiza el sesgo de deseabilidad social y obliga a una jerarquización de preferencias. Se puede administrar de forma individual o colectiva, siendo común su uso desde el nivel de educación media superior en adelante. No cuenta con un tiempo límite estricto, aunque la mayoría de las personas lo completa en un periodo de treinta a cuarenta y cinco minutos. Tras la aplicación, las respuestas se tabulan para convertir los puntajes directos en percentiles mediante normas estandarizadas.
Los usos principales de este psicométrico se encuentran en la orientación vocacional escolar, la consultoría de carrera para adultos y, en menor medida, en la selección de personal para identificar la adecuación de un candidato a la naturaleza de un puesto. Es especialmente útil en procesos de diagnóstico clínico-educativo donde se requiere entender si la falta de motivación académica se debe a una discrepancia entre los intereses del alumno y su elección actual.
En cuanto a los indicadores que se obtienen, el inventario arroja un perfil detallado basado en tres dimensiones fundamentales. La primera dimensión son los Campos de Interés, que abarcan seis áreas: personal-social, natural, mecánica, de negocios, artística y científica. La segunda dimensión corresponde a los Tipos de Interés, que indican si el individuo tiene una inclinación verbal, manipulativa o computacional en sus tareas. Finalmente, el inventario mide el Nivel de Interés, que es un indicador del grado de complejidad o estatus que el sujeto busca, dividiéndose habitualmente en niveles bajo, medio y alto. Esta combinación de indicadores permite al psicólogo no solo decir en qué área es apto el individuo, sino bajo qué modalidad de trabajo se sentirá más realizado.