Test de Allport

Una valiosa herramienta para conocer lo que nos motiva y entender porqué hacemos lo que hacemos.

El Estudio de Valores de Allport, Vernon y Lindzey representa uno de los pilares más sólidos en la medición de la personalidad desde una perspectiva axiológica. Esta prueba no busca medir que sabe hacer la persona, sino que es lo que la persona considera valioso en su vida, lo cual es determinante para entender su motivación profunda.

La creación de este instrumento se remonta a 1931, cuando Gordon Allport, Philip Vernon y posteriormente Gardner Lindzey publicaron la primera versión. Su origen se encuentra en el deseo de Allport de analizar la personalidad más allá de los rasgos temperamentales, enfocándose en la filosofía de vida del individuo. Fue una respuesta a la necesidad de la psicología de contar con herramientas que evaluaran el componente ético y motivacional del comportamiento humano de manera estandarizada.

El marco teórico en el que se basa el test es la tipología de los valores propuesta por el filósofo Eduard Spranger en su obra Tipos de Hombres. Spranger argumentaba que la personalidad de un individuo se define mejor por sus valores o intereses predominantes. Allport adopto esta premisa, sosteniendo que los valores son los determinantes más importantes de la conducta a largo plazo y que estos configuran la unidad de la personalidad.

La aplicación del test se divide en dos partes principales. En la primera parte, el sujeto debe responder a una serie de afirmaciones eligiendo entre dos alternativas de acuerdo con su preferencia. En la segunda parte, se presentan situaciones con cuatro opciones que el evaluado debe ordenar por orden de preferencia. El formato es de elección forzada o ipsativo, lo que significa que el aumento en la puntuación de un valor necesariamente implica la disminución en otro, reflejando así la jerarquía real de los valores de la persona.: mostrando qué valores predominan sobre otros, más que un “nivel absoluto” comparable de forma simple entre personas.

Suele tomar entre 30 y 45 minutos y se aplica a personas con un nivel educativo medio o superior, dado el vocabulario y los conceptos que maneja.

Los indicadores que se obtienen del test corresponden a seis categorías o dimensiones de valor. El valor Teórico refleja un interés por el descubrimiento de la verdad y el pensamiento sistemático. El valor Económico se centra en lo que es útil y practico, valorando la acumulación de bienes y la eficiencia. El valor Estético se orienta hacia la armonía, la gracia y la forma, apreciando la experiencia artística de la vida. El valor Social mide el amor altruista por las personas y el deseo de ayudar a los demás. El valor Político se relaciona con el interés por el poder, la influencia y el liderazgo. Finalmente, el valor Religioso se refiere a la búsqueda de una comprensión de la unidad del cosmos y el sentido de la trascendencia.

Los usos de este psicométrico son variados y siguen vigentes. En la orientación vocacional, permite alinear la carrera profesional con el sistema de creencias del estudiante. En la selección de personal, ayuda a las empresas a identificar si los valores del candidato son compatibles con la misión de la organización. En la clínica, sirve para entender conflictos de identidad o crisis de sentido. Al final del proceso, el psicólogo obtiene un perfil grafico que muestra las cimas y valles de la estructura axiológica del individuo

A partir de ese perfil, el psicólogo puede derivar indicadores interpretativos como el valor dominante (el que organiza decisiones), valores secundarios (los que acompañan y matizan), valores bajos (áreas de menor prioridad), posibles tensiones internas (por ejemplo, alta orientación económica con alta orientación social puede expresar un deseo de ayudar pero buscando estructuras eficientes o sostenibles), y el “estilo motivacional” general (preferencia por comprender, por producir, por crear, por servir, por dirigir o por trascender). Dado su carácter de elección forzada, el perfil se interpreta como jerarquía personal de prioridades y conviene integrarlo con entrevista, historia académica/laboral y contexto cultural para evitar conclusiones simplistas.

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